Las Órdenes, garantía de libertad

Transitar, trabajar, pertenecer y ser parte de una Orden es garantía de libertad y de participar en una ambiente diáfano y alejado de las ideologías y la política, un ámbito donde la preservación de las tradiciones y el cuidado de los valores son algunos de sus principales objetivos, entre otros.

En un mundo revuelto las Órdenes son un espacio independiente de todo tipo de concepciones populistas y extremistas en cuanto a lo ideológico y lo político.

Los valores y las tradiciones que defienden y practican las Órdenes son parte de las garantías que las hacen ser absolutamente independientes de condicionamientos y manipulaciones impuestas por los poderes de turno, lo que las transforman en organizaciones en donde se pueden sumar y construir diferentes acciones de interés para hacer cada día más, un mundo más justo, resaltando permanentemente nuestra herencia cultural e histórica.

Interpretar y ser parte

Es la clave, una interpretación cabal y objetiva de que uno participa en un espacio donde el compromiso y la disciplina son parte de las garantías que requieren estas hermandades en las que el honor debe ser ejercido y defendido permanentemente.

Uno participa y es condecorado por una Orden para dar y sumar, no para quitar y restar. Ser parte es un honor que debe demostrarse con colaboración y compromiso para con la Orden y sus principios, fundamentos y objetivos, donde la «utilización» de las mismas para fines personales es un acto reprobable.

Éstas y otras tantas fortalezas hacen de las Órdenes un escenario singular y distinguido, no sólo por la preservación de las tradiciones y valores, sino también por quienes las conforman y dirigen con la dignidad y reputación de los que son ejemplo para futuras generaciones de ciudadanos que comulguen con su modelo, objetivos y misión.

Gustavo Rachid Rucker

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