Dentro de las antiguas murallas del Castillo Stará L’ubov ña, se hizo historia una vez más.
La Orden de San Lázaro estableció oficialmente su presencia en Eslovaquia con una solemne ceremonia de investidura y la inauguración de una nueva oficina, marcando un paso más en su misión global de misericordia, honor y unidad.
Vestidos con ropas de caballerosidad y servicio, miembros y dignatarios de toda
Europa se reunieron en espíritu fraternal para defender los valores intemporales de la Orden:
Fe en Dios. Servicio a los enfermos. Lealtad a su noble herencia.
“Un agradecimiento especial a nuestros hermanos y hermanas eslovacos cuya calidez, hospitalidad y dedicación hicieron de esta una ocasión verdaderamente inolvidable”.
Desde Jerusalén hasta Eslovaquia, la cruz verde sigue volando con propósito.